
Durante años acompañé a cientos de mujeres. Las veía esforzarse. Cambiar de dieta. Buscar respuestas en los medicamentos. Dormir poco. Exigirse demasiado.
Y siempre terminábamos llegando al mismo lugar. Estaban cansadas. No porque les faltara voluntad, sino porque nadie les había enseñado a cuidar de sí mismas.
Y, aunque tardé mucho en admitirlo... yo también estaba igual que ellas.
Había días en los que despertaba sin tener las mismas ganas de levantarme de la cama. Trabajaba. Sonreía. Cuidaba de todos. Dependía del café. Seguía adelante. Pero, por dentro, sentía que me estaba alejando lentamente de esa mujer vital y luminosa que alguna vez había sido.
Entonces decidí empezar a buscar las respuestas que nadie me estaba dando.
Y como sé por mi profesión que la naturaleza guarda respuestas que la ciencia recién está empezando a comprender, llegaron las plantas, las raíces, los minerales y por fin… los maravillosos hongos adaptógenos.
Por las 3 cosas que más le dolián a mis pacientes
Cansancio y falta de energía al comenzar el día
Sobrepeso y falta de equilibrio en las comidas.
Insomnio y falta de un descanso reparador.
Tres rituales. Tres momentos del día que marcan el ritmo circadiano de nuestra biología femenina: El despertar, la nutrición y el descanso.
Tres pequeños recordatorios de que el bienestar no llega de golpe. Se construye. Lentamente. Con hábitos saludables y rituales que valen oro, dedicándole apenas tres minutos en una pequeña pausa.
Estoy feliz de compartir con vos este comienzo. Y quiero que sepas que cada vez que lo necesites, voy a estar acompañándote.
Todo Amor.
La Madrina de Barrosanto